Los entornos virtuales ofrecen múltiples oportunidades para sustentar un modelo didáctico
centrado en el alumno, ya que las herramientas tecnológicas que los componen, junto con las
estrategias de aprendizaje que pueden proponerse a partir de ellas, exigen que el estudiante
adopte un rol activo e interactivo en su proceso de formación (por ejemplo, las discusiones,
debates o análisis de casos en foros de las plataformas; la elaboración de proyectos grupales a
través de wikis y redes sociales; la confección de diarios de aprendizaje en blogs; la
formulación de informes de investigación en formato multimedia en el soporte de blogs o
wikis, etc.).
Un gran valor añadido que aportan los ambientes virtuales en el terreno educativo, consiste
en su potencialidad para convertirse en escenario de propuestas didácticas que enfaticen el
protagonismo del alumno en la apropiación del conocimiento.
Participar, crear, compartir, colaborar, son las principales claves de un modelo centrado en el
aprendizaje del estudiante.
Los entornos virtuales muchas veces se utilizan como soporte de otro modelo, que es el
centrado en el profesor. Aquí el foco no son las actividades del alumno, sino la transmisión de
información a partir del docente. En general, la adopción de este modelo se refleja en el EVA
en dos acciones: la publicación de materiales (es decir, de información) y la propuesta de
actividades para la reproducción de esa información, sin mayores procesos de reelaboración
personal por parte del alumno.
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